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lunes, 21 mayo 2012

Las remesas hacia América Latina, ¿víctimas de la crisis?

Fecha: 16 enero 2009

Los flujos remesas hacia América Latina experimentarán muy probablemente un descenso significativo en el 2009. Sin embargo seguirán siendo factores de soporte para las economías y familias receptoras. También seguirán sin duda siendo mercados emergentes en el futuro tanto para los operadores bancarios como de telecomunicaciones. Uno de los retos de cara al futuro será, para los reguladores latino-americanos, conseguir que este desarrollo se pueda dar.

Las remesas de emigrantes levantaron grandes esperanzas y comentarios a lo largo de los últimos años. Los volúmenes fueron impresionantes: más de 265 mil millones de dólares en el 2007 y algo más de 283 mil millones de dólares en el 2008 según el Banco Mundial. América Latina fue la principal región receptora del mundo con algo más de 61 mil millones de flujos anuales en ambos años. En 2008, México recibió casi 24 mil millones, justo por detrás de India e China. Los datos del Banco Inter-Americano del Desarrollo apuntan hacia cifras similares con montos equivalentes a 66,5 mil millones de dólares recibidos en 2007 y 67,5 en el 2008.

Los estudios sobre estos flujos de capitales privados se multiplicaron apuntando, entre otras virtudes, que suelen más estables que las inversiones extranjeras directas hacia las economías emergentes y que suelen también ser contra cíclicos, es decir cuando las economías receptoras experimentan una ralentización, los flujos de remesas se mantienen o aumentan. De ahí que los análisis más recientes hayan apuntado hacia contracciones moderadas de estos flujos, incluso bajo un escenario adverso de ralentización o contracción mundial (Banco Mundial, 2008), o sigan subrayando la dimensión contra-cíclica de estos flujos, en particular en el caso de México (Board of Directors of the Federal Reserve System, 2008).