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sábado, 31 julio 2010

Apalancando el poder de las remesas

Fecha: 04 noviembre 2009

Aun cuando la crisis aprieta, microfinancieras aprenden a transformar los envíos de dinero de los migrantes en nuevos productos crediticios.

Cuando hace tres años Mayra Martínez Vázquez fue deportada a México, debió dejar a su marido y tres niños en Estados Unidos y comenzar una nueva vida en su nativa Morelia. Enfrentada a altos pagos mensuales de alquiler, la mujer fue de una casa rentada a otra hasta que finalmente se mudó a una espaciosa vivienda de dos pisos en la capital del estado de Michoacán. Esa nueva casa no fue de alquiler: la compró su marido, que aun vive en Denver, Colorado, a través de un agente local de Hipotecaria Su Casita, un prestamista hipotecario de México que ofrece a los migrantes en los EEUU la posibilidad de adquirir viviendas en su país nativo aprovechando el poder de sus remesas.

Desde su creación en 2005, el programa de hipotecas internacionales de Su Casita ha entregado 2.300 préstamos por un monto promedio de US$ 45.000, según Gonzalo Palafox, director de desarrollo de negocios de Hipotecaria Su Casita, con oficinas en Dallas, Denver y Chicago. “En general, el programa hipotecario ha resultado en una mayor calidad de vida [para las familias]”, dice. “Más aún, promueve la actividad económica, pues la construcción genera empleo”.

Hipotecaria Su Casita es sólo una de un creciente número de organizaciones en América Latina y el Caribe que se esfuerzan por canalizar los flujos de remesas —estimados en US$ 62.000 millones en 2009— con productos financieros. La oferta incluye préstamos para mejoramiento de vivienda, créditos para pequeños negocios, seguros de repatriación, capacitación de emprendedores y talleres de educación financiera. Y aunque la mayor parte del dinero que fluye a la región como remesas sigue siendo usado para consumos básicos, la tendencia está contagiándose velozmente entre los receptores de fondos.

Categorí­as: Noticias, Remesas, Microfinanzas, 2009